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TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE LA LEISHMANIOSIS

¿QUÉ ES LA LEISHMANIOSIS?

La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo (siendo el más prevalente el llamado Leishmania infantum) y transmitida por un mosquito (Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi, son los único transmisores en Europa).

Cuando la hembra del mosquito pica a un animal infectado e ingiere su sangre y en ella hay macrófagos (células de defensa del animal) que contienen amastigotes, una de las formas del parásito. Dentro del mosquito, los amastigotes continúan su ciclo y se multiplican, de forma que al picar a un nuevo animal, le transmiten el parásito.

¿QUÉ ES LA LEISHMANIOSIS?

¿VIVO EN UNA ZONA DE RIESGO DE LEISHMANIOSIS?

Es una enfermedad prevalente en Europa, mayoritariamente en países de la cuenca mediterránea.

Con respecto al riesgo es importante conocer, no sólo la prevalencia del mosquito en la zona donde vivimos, sino conocer algunas características de él, ya que nos ayudarán en la prevención. Lo más importante que debemos saber sobre el mosquito es:

  • La enfermedad solo la transmiten los mosquitos hembra.
  • El mosquito tiene mucha más actividad al amanecer y al anochecer.
  • Se ve atraído por la luz.
  • Vive en zonas húmedas, protegidas del sol y ricas en materia orgánica (por ejemplo en acúmulos de hojas caídas en los jardines).

Con todo ello, llegamos a la conclusión de que los perros con más riesgo a enfermar son aquellos que viven en zonas abiertas, especialmente los que duermen fuera de casa.

leishmania mapa

 

FORMAS DE LA LEISHMANIOSIS

Una vez que el mosquito inocula el parásito en la piel del animal se produce una respuesta local del sistema inmunitario, en la que el parásito es fagocitado por los macrófagos dérmicos y se desarrolla una respuesta inmunitaria-inflamatoria local.

No se ha podido demostrar, pero se cree que hay casos en que los animales son capaces de “terminar” con el parásito en este momento. Pero en la mayoría de los casos la infección se mantiene o se generaliza.

¿CUÁNDO LA LEISHMANIOSIS SE MANTIENE LOCALIZADA?

En la mayoría de los casos, tras la infección dérmica y la respuesta localizada, el sistema inmune va montando una respuesta inmunitaria específica (respuesta celular) que consigue reducir la reproducción del parásito manteniéndolos en ciertas células donde el parásito no es capaz de producir avance de la infección, ni lesiones, ni signos clínicos.

¿CUÁNDO LA LEISHMANIOSIS SE GENERALIZA?

En un porcentaje menor de perros, la respuesta inmunitaria que se desarrolla no es celular, sino que es predominantemente humoral, produciéndose inmunoglobulinas, que por muy numerosas que sean, no son capaces de combatir adecuadamente al parásito; por lo que aparecen las lesiones y signos clínicos.

En caso de animales con este tipo de respuesta, hay variabilidad en el desarrollo y pronóstico de la enfermedad. Dependiendo de muchos factores, en un mismo individuo puede haber temporadas más o menos largas en las que no presente ningún síntoma de la enfermedad y que por razones no siempre conocidas, pase a tener síntomas.

EL PORQUE DE LA LEISHMANIOSIS

¿QUÉ VEO EN MI PERRO QUE ME HAGA SOSPECHAR DE LEISHMANIOSIS?

Los signos y síntomas son muy inespecíficos, es decir, son síntomas que podemos encontrar en otras muchas enfermedades. Además varían según el grado de infección, el tiempo que lleve infectado y el sistema inmune del animal como hemos visto anteriormente.

Los signos más comunes y que más fácilmente puede ver el propietario son:

  • Alopecia o pérdida de pelo, sobretodo alrededor de los ojos y la trufa.
  • Úlceras en los puntos de apoyo y en otras localizaciones de la piel
  • Conjuntivitis recurrente e inflamación de los párpados.
  • Apatía, pérdida de apetito, sangrados nasales…
  • Crecimiento muy marcado y rápido de las uñas.

Es importante tener en cuenta que no en todos los casos vamos a ver los mismos síntomas y que hay muchos más, que a un veterinario le puede hacer sospechar de esta enfermedad, ya que el parásito puede llegar a distintos sitios del organismo produciendo daños con síntomas específicos. En la imagen podemos ver un resumen de los mismos.

signos clinicos de la leishmaniosis-canina-1

¿EXISTE TRATAMIENTO PARA LA LESHMANIOSIS?

La leishmaniosis es una enfermedad muy difícil de tratar y que en la gran mayoría de los casos no se cura. Pero un diagnóstico precoz favorece, en la mayoría de los casos, que el animal tenga una vida normal y una esperanza de vida larga, aunque deberá ser controlado periódicamente por un veterinario durante toda su vida.

mosquito DE LA LEISHMANIOSISUna vez diagnosticada la leishmaniosis, se deberá llevar a cabo un tratamiento intensivo de un mes, que será elegido tras estudiar el estado del animal al completo (es fundamental conocer el estado de los riñones y el hígado del animal antes de instaurar el tratamiento) y teniendo en cuenta la titulación (número de anticuerpos frente a la leishmania en la sangre del animal) y las posibilidades del propietario.

Tras este mes de tratamiento intensivo, se pasará a un tratamiento de mantenimiento y revisiones periódicas para ver la evolución de la enfermedad y la respuesta a los mismos.

Es muy importante tener presente que los fármacos no van a curar al animal, se trata de un tratamiento sintomático, que ayuda a reducir la titulación en sangre y los síntomas.

 

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

Teniendo en cuenta todo lo anterior, llegamos a la conclusión de que el único tratamiento efectivo contra la leishmaniosis es la prevención.

Para ello existen collares y pipetas mensuales específicos de distintas marcas comerciales.

Lo ideal es llevar todo el año a nuestro perro con uno de los dos métodos de prevención, bien sea pipeta o collar. Y en épocas de temperaturas más altas (superiores a 16 grados centígrados), añadir un segundo preventivo. Es decir, si le llevamos todo el año con collar, en los meses de verano añadir la pipeta mensual a su protección.

Además, podemos tomar más medidas como son:

  • Uso de mosquiteras y repelentes de mosquitos.
  • No dar largos paseos al amanecer ni al atardecer, ya que son los momentos del día de mayor actividad del mosquito.
  • Evitar en nuestros jardines el acúmulo de hojas u otro tipo de materia orgánica húmeda, donde facilitemos la vida del mosquito.

Existe también una vacuna frente a la leishmania.

Aun con todos los métodos de protección, como ninguno tiene una eficacia del 100%, es fundamental que una vez al año se haga una prueba para detectar si hay o no anticuerpos frente al parásito.

La prueba se debe realizar idealmente cuando hayamos pasado un mes a temperaturas por debajo de los 16 grados, para asegurarnos de que no quedan mosquitos y dejar pasar el tiempo suficiente para que el ciclo del parásito y la respuesta inmunitaria del animal nos permita detectar si el animal ha sido infectado o no.

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